Desde la intimidad, Bethania De La Cruz, la mejor jugadora en estos momentos de la República Dominicana habló en exclusiva con el portal El Día y converso sobre lo que significa ser madre y a la vez ser una estrella del voleibol en nuestro país.

¿Sabían que nuestra Reina defendió los colores de nuestra Isla hasta los cuatro meses de embarazo?. ” Los primeros dos meses no sabía que estaba embarazada, no lo andaba buscando, pero cuando me lo confirmaron debido a mi buen estado de salud y los compromisos que tenía con el voleibol recibí la autorización para jugar del doctor Milcíades Albert, quien era el ginecólogo de la selección. Había dos torneos importantes y por eso decidí seguir jugando”, relata Bethania.

El nombre del tesoro de Bety es Fer Isaias y vino al mundo el 11 de Abril del año 2010. Con una sonrisa de esas que solamente tienen las madres orgullosas, la salidora nos relata lo que su hijo significa para ella:  ” El es mi mayor trofeo, es mi vida, el mejor regalo de Dios. Jugué embarazada de él, nació bajo una circunstancia especial y así de especial es para mi”, dice la atleta.

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Fer Isaías es mi mayor trofeo, es mi vida, el mejor regalo de Dios.

Bethania viene de una familia que no tiene al deporte como tradición, cuenta que uno de sus hermanos practico fútbol, pero como pasatiempo.

Los altos y bajos de ser madre que juega al voleibol

Como toda madre, Bethania sufre cuando esta lejos de casa y sobre todo no ve a su niño, es por ello que llama por teléfono dos veces al día. “Me tranquilizo cuando hablo con él, porque sé que está bien protegido por mi madre y mi hermana, confío ciegamente en ellas”.

Rio 2016

La potente salidora asegura que estarán presentes en los Juegos Olímpicos de Rio 2016 en Brasil. Afirmando que luego de ese acontecimiento quiere tener otro bebe y a la vez no descartó la idea de regresar a la Universidad ya que le interesa la Psicologia. 

El voleibol le cambió la vida

Nuestra Reina llegó al voleibol cuando tenía 15 años. Relató que la visita a la casa de Milagros Cabral fue el acontecimiento que la motivó a jugar al voleibol. Fue entonces que decidió practicar el deporte de “La Malla alta” y prometió darlo todo para ayudar a su familia a salir de la pobreza. Bety fue huerfana de padre cuando tenía 1 año y dice que su madre Fidelina de Peña se fajó para dar una buena educación.

Su participación como jugadora en la Temporada de Clubes  en Europa, Asia, Puerto Rico y como jugadora en la selección le ha permitido acumular recursos para adquirir un apartamento, comprar un vehículo, remodelar la casa de su madre (en contra de su voluntad) y ayudar a sus hermanos.

“El voleibol me lo ha dado todo”, con estas palabras  Bethania De La Cruz cierra una entrevista en donde nos permitió conocer más sobre su vida.

Fuente e imagen: El Día

 

 

 

 

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